Inteligencia Emocional
Si tuviera que poner un número a mi capacidad emocional creo que
seria uno muy alto y es que como muchos apasionados por las artes me
permito sentir intensamente cada emoción de mi vida, tanto que a veces
es difícil controlarlas. Sin embargo, durante mi desarrollo personal y
profesional he aprendido que a fin de alcanzar el éxito debemos saber
manejar nuestras emociones; cuando hablo de manejar no me refiero a
reprimir, me refiero a canalizar.
En la vida hay situaciones que nos producen emociones extremas:
muerte de un familiar cercano, rupturas amorosas, logro a nivel laboral,
llegada de un hijo a la familia, enfermedades, entre muchas otras.
Todas ellas pueden afectarnos tanto mental como físicamente sino
aprendemos a manejarlas a tiempo.
Una persona inteligente emocionalmente es capaz de reconocer sus
propias emociones, distinguir ese sentimiento en el momento que aparece,
diagnosticar el desencadenante y las causas. Conocerse a sí mismo es el
primer paso que debemos dar para empezar a gestionar nuestras
emociones.
Al mismo tiempo debemos ser capaces de manejar los sentimientos,
controlar los impulsos hacia un objetivo y evitar que estos afecten
nuestra vida cotidiana ya sea a nivel personal o profesional. Un
ejercicio que puede ayudar a controlar las emociones es empezar a
limitar la duración de las mismas. Preguntarnos ¿Cuánto tiempo mas voy a
estar molest@ o triste? La decisión es nuestra, pasar un minuto, horas o
semanas permitiendo que un sentimiento afecte nuestras vidas y las de
nuestro entorno (familiares, pacientes, colegas) está en nuestras manos.
La capacidad de automotivarnos con las emociones también refleja
nuestro nivel de inteligencia emocional. Entusiasmarnos y ser felices
con lo que pasa en nuestras vidas depende de nosotros y de la forma en
que interpretemos esos acontecimientos. Para los médicos, la muerte de
un paciente puede traer sentimientos de tristeza, rabia, temor,
frustración pero también puede traer la tranquilidad y la satisfacción
de saber que como profesional de la salud hizo todo lo que estaba en sus
manos para salvarlo y que simplemente la muerte es parte de la vida.
Cito a Mihaly Csikszentmihalyi cuando dice: “Como nos sentimos, la
alegría de vivir, depende en último término directamente de cómo la
mente filtra e interpreta las experiencias cotidianas.
Si somos felices o
no depende de nuestra armonía interna”
Ser empáticos con las emociones de los demás, interpretar su lenguaje
corporal, entender sus emociones y respetarlas también forma parte de
ser “inteligente emocionalmente”. Tener la capacidad de ponerse en el
lugar del otro y permanecer atento a su emoción sin permitir que esta
afecte nuestra vida parece difícil pero la empatía es sumamente
importante a la hora de desarrollarnos como profesionales de la salud.
Debemos sensibilizarnos ante las emociones de nuestro pacientes y
acercarnos a ellos, esa cercanía nos permitirá tener una mejor relación y
nos hará no sólo mejores seres humanos, también nos hará mejores
profesionales.
De alguna manera, en un determinado momento de nuestras vidas todos
tenemos o hemos tenido fallas al gestionar nuestras emociones, lo
importante es poder detectar nuestras debilidades y buscar el cambio que
evite que estas sigan afectando nuestras vidas y nuestro desarrollo.
Por eso, a todos los que día a día me enseñan a ser más inteligente emocionalmente, gracias.
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